- Hacer listas.
... y es entonces cuando la vida -sí, esa puta de mierda- me ofrece con una puntualidad asombrosa, su entrepierna. Abre sus extremidades inferiores como sólo ella sabe hacerlo, y ¿qué veo? Veo desplegarse un dulce amasijo de treguas. Sí, tal cual, treguas. Treguas de las más diversas especies. Y es ahí cuando mi voluntad flaquea y echo pie atrás en lo determinado minutos antes, y solicito por enésima vez a mis sombras una prórroga. Y no es que ame a esa puta de mierda, pero vaya si son deliciosas sus concavidades.
(Cuando mi ocaso está más cerca que nunca, tan cerca que me resulta absurdo mirar el calendario o beber con moderación, hago un recuento de mi fracturada existencia y concluyo que los puentes no son más que bonitas abstracciones y que este sombrío mundo, mi mundo, es tierra fecunda de túneles).
(Ya no miro a los ojos, ya no revelo mis verdades. Ya no miro a los ojos, ya nadie sabrá del último de mis planes. Y si es que finalmente alguien logra hallar mis ojos, ya será demasiado tarde).
De vez en cuando, sobre todo cuando se halla ante la encrucijada de leer con urgencia un libro por obligación académica (Popol-Vuh, por ejemplo) o dibujar letras por puro placer, el incognoscible señor V. se disfraza de sujeto precavido y escribe alegremente cartas-excusa a entidades abstractas o inexistentes, con el fin de tener a qué echar rápidamente mano cuando su nefasto ser quede al descubierto ante alguna entidad ya no tan abstracta o ya no tan inexistente.
"Y que nadie se atreva a siquiera insinuar que jamás conocí lo que es el amor. ¡Cuánto amé mi reflejo en los ojos de todas aquellas mujeres!", pensó en voz alta el idiota de Narciso Narváez mientras, frente a su espejo predilecto, se afeitaba la barba de medio día.
Anoche, delirando a causa de inconveniente pero irremediable estado febril, el joven de los ojos tristes se arrancó la bullente piel a certeros mordiscos de lobo violento, pestilente, sarnoso e indeseable.
Sé que mi desmedida e insensata ambición artística pesa mucho, mucho más que mis capacidades creativas. Este lamentable desequilibrio es la eficaz garantía de que múltiples desilusiones amenazan con cubrir toda la extensión de mi trayecto vital.
Les advierto de antemano que este escrito de ínfima calidad es escandalosamente displicente y falto de dirección ¿siguen leyendo? ah bueno allá ustedes mi temporada en el infierno fue más corta de lo esperado qué equivocado estaba quien pronosticó lluvia no te mereces mi aflicción my dear encantadoras cínicas existe una ruta que conduce a la felicidad humana se llama "sufrimiento" existe ese puerto al que generalmente llamamos "felicidad" pero al que yo rebautizaré ahora como "sometimiento al dolor" quien desee ser divinamente feliz quien tenga sosos delirios de alegría invulnerable que se marche pronto de este mundo yo en cambio que sólo anhelo lo terrenal planeo seguir disfrutando de los dones de la tierra durante un largo rato mientras me dure el entusiasmo hace unos días atrás una fenomenal carcajada salió de mi boca tras leer mi horóscopo jamás resisto la tentación de leerlo y advertir que describía con asombrosa exactitud mi situación actual por si a alguien le interesa saberlo soy cáncer y jabalí es decir doblemente patético sabio consejo escucha Ob-la-di-ob-la-da y suelta esa tentadora navaja me siento tan ligero que floto el futuro fue un invento de la alta burguesía para adormecer al pueblo si el amor en sus manifestaciones más brutales produce la casi absoluta anulación del yo qué duda cabe de que se trata de una enfermedad de mierda admiro profundamente a Lagos grandioso animal político pero sin duda su enorme popularidad no se ha debido a sus políticas públicas sino a su carácter autoritario y prepotente lo que tristemente atrae de sobremanera al chileno medio qué patético despertar de una borrachera y convertirse en un mar de arrepentimientos por suerte es un fenómeno que no extraño en lo más mínimo qué feo es el idioma sueco ¿en qué se parece un eunuco a un paladín de la objetividad? en todo "me arrepiento de las palabras que te regalé de decisiones que sin pensarlas tomé por ti de abrumadoras sombras que para ti compré..." a nadie parece agradarle la barba que me estoy dejando me gusta tomar leche con plátano y mancharme el bigote Barney es un pederasta jurásico mi preciosa inteligente y cretina hermana S. es fanática de Cindy Lauper y canta o escucha a cada rato Girls just wanna got fun esporádicos suspiros que se prolongan más de lo debido es todo lo que ha quedado pero ya encontré la forma de combatirlos me duele la cabeza no sé por qué diablos el timbre del teléfono altera mis nervios sí lo sé soy un neurótico y Woody Allen es uno de mis mayores héroes personales a veces aburre andar a tientas díganme buena persona y el absurdo se sembrará en el mundo qué repugnancia me da ver por televisión a los honorables señores demócratas masturbarse mientras escupen su putrefacta verborrea sobre las cualidades de su retoño el hombre sólo conocerá la libertad cuando se regale a sí mismo la abolición del Estado mi mal recompensado idealismo no me ha permitido desarrollar por completo mis enormes potencialidades de conquistador ja ja ja soy un imbécil ahora que nada parece detener mi búsqueda del vano placer quizás sea el momento de experimentar el conformismo amoroso maldición tengo la vista cansada existen dos cosas que admiro y/o envidio de mi hermana L. su gran talento para el dibujo y la salud de su mente es una jovenzuela aparentemente libre de "rollos" neurosis e irascibilidad una verdadera excepción en mi desquiciada y/o desquiciante familia desprecio el discurso moderado de los neomencheviques calificar una obra de arte a partir de su nivel de compromiso político es una imbecilidad ¡viva el formalismo ruso! el arte se corrompe cuando se lo instrumentaliza políticamente los hermosos pero nefastos documentales de Leni Riefensthal son un excelente ejemplo de aquello distinto es que un poema inspire tomar las armas y salir a la calle inspirar al pueblo no es lo mismo que enajenarlo que es lo que hace el arte programado e instrumentalizado si no les quedó clara mi explicación mala suerte porque me aburrió el tema y no pienso extenderme más sobre el mismo aunque usted no lo crea he tenido amigos de extrema derecha lo cual es muy fácil de explicar a fin de cuentas la política no es más que otro de los juegos que conforman nuestra vida en sociedad juego en el que obviamente hay al menos dos bandos juego en el cual la lucha es a muerte juego que es imperdonable no jugar juego que sin embargo no monopoliza todo nuestro tiempo por suerte existen otras arenas donde jugar e incluso ser compañero de equipo del enemigo político así de simple el secreto está en no tomarse la política demasiado en serio el cáncer de hermosa y frágil figura y rostro celestial ha sido al fin vencido ¿cómo lo sé? ya no es lo primero en lo que pienso al despertar ni lo segundo ni lo tercero modestia aparte no me resultaría nada de difícil ahora que estoy libre-libre "engrupirme" fea palabra en el corto plazo y sin mayor esfuerzo a más de alguna incauta diseñada para caer rendida ante mi singular encanto mi mordaz ingenio mi avasallador intelecto mi superioridad moral mi misantropía mi pudorosa pasión ja ja ja ja ja mi brillante oratoria mi entrega sin negociaciones ni estratagemas mi infantilismo mi talento para acariciar con las palabras precisas mi engañosa timidez mi adorable melancolía mi estupidez mi profundidad mi nada despreciable acervo cultural mi relativamente buena voz mi seudoheroísmo romántico mi torpeza mi originalidad no de manual mi simpática antipatía mi perfecta imperfección mi grandeza y mi suprema humildad aún convalezco y ya me quiero enfermar quién me entiende algo me dice que este año las "mechonas" van a estar muy apetecibles desde mañana comienzo a afilar mis colmillos ja ja ja me voy a autoflagelar por idiota además a quién engaño el disfraz de superficial jamás me ha calzado bien Nietzsche otro de mis héroes personales dijo alguna vez "lo que no me mata, me hace más fuerte" una verdad profunda que yo tímidamente he podido experimentar en alguna medida puede parecer paradójico pero mientras más le guiño el ojo a la muerte mientras más próxima se contonea embriagándome con su aroma más me enamoro de la vida y sus miserias cada golpe que recibo me agiganta aún más en época no tan remota mi muñeca izquierda fue besada tiernamente por una hoja de afeitar y reí ante semejante desproporción después de todo mi sangre es deliciosa en serio y no la merece cualquiera vuelven Los Tres es una buena noticia algunas mentiras son bellísimas las mentiras que acarician las mentiras que son oportunos salvavidas las mentiras autocomplacientes y las mentiras temerosas e infantiles pero sin duda las más maravillosas son las mentiras pletóricas de verdad pletóricas de juego de a dos yo me declaro mentiroso y no me avergüenza reconocerlo amo las palabras y díganme si cada palabra no entraña una mentira cuando mis impulsos y mis emociones se desbordan peligrosamente tomo una palabra y la uso de camisa de fuerza llamemos a esto sentido de supervivencia pese a todo no en pocas oportunidades son las mismas palabras las que se alborotan y proclaman su independencia de mí me asusta tener la certeza de que este año me irá bien en todo ámbito y es que todo se desbarata con tanta facilidad ¿recuerdas cuando hace no mucho me dijiste que yo era como una droga para ti? ja ja ya se quisieran tu voluntad los drogadictos silencios hay muchos y muy hermosos pero lo importante radica en elegir bien a cuáles oír cuando estoy a punto de darme por vencido me engaño a mí mismo y pienso que el milagro de la comunicación no es tan sólo una bella utopía pero tú y yo y todos sabemos que lo es me gusta mi reloj pequeño y análogo no sé qué le ven a esos armatostes digitales si Bachelet es socialista yo soy Alfonso el Sabio pienso que la decepción recíproca es lo máximo a lo que pueden aspirar dos amantes súbitamente el pesimismo me ha abrazado súbitamente todo se complica y cómo no si las cosas no me son indiferentes me siento necio y ridículo y todo por culpa de mi necedad y mi ridiculez mi inteligencia es un aparato bello pero inservible de qué sirve maravillarse con las reflexiones de Heráclito o ganar por paliza un debate si en la vida práctica siempre tomo las peores decisiones el otro día me enamoré por enésima vez de Amélie Poulain esa muchacha simple que ama los pequeños placeres yo también amo los pequeños placeres pero como no me bastan emprendo grandilocuentes cruzadas que terminan en tristes naufragios ay qué sufrido el muchacho te tomas demasiado en serio así está mejor ríe porque sí te felicito aprendes rápido es cierto que tienes más de una razón para padecer pesimismo agudo pero ¿qué pensamos de la razón? exacto buen amigo que es una mierda ahora deja de pensar y ríe porque sí bravo así se hace una pregunta ¿soy un puto clisé? no responda soy en extremo sensible qué alegría punto final a la vista esta bosta ya casi llega a su fin pero todavía no entro en cólera cuando una mano extraña altera la disposición de mis cosas mis cedés tienen un orden sagrado mi hermana P. es el anticristo altas expectativas he ahí la más cruel de las máquinas de tortura el naturalismo es una mierda qué patéticos aquellos individuos que se creen rebeldes y progresistas por criticar a Bush lo que no es más que un insulso lugar común rebélense contra los déspotas locales y recién ahí conversamos en mi vida he leído a Fuguet y quizás nunca lo haga Armanda y María personajes disímiles e idénticos a la vez tienen dos cosas en común de ambas me enamoré perdidamente y ambas murieron a manos de necios relativamente parecidos a mí como se podrán haber dado cuenta esta ensalada de letras carece por completo de sentido es un horrendo despropósito pero no digan que no se los advertí de todos modos gracias por su afectuosa paciencia.
Alguna vez fui frío e indolente, ¿saben? Un cerdo intelectualoide que se revolcaba razonablemente dichoso en el cinismo. Metálica nostalgia me asalta y estremece mis estructuras injertadas de carne. Qué días aquellos en que no sufría estos ataques de asma inexplicables fisiológicamente. Qué días aquellos en que la luna no me prometía divinas perturbaciones en mi andar. Hoy más que nunca recuerdo y añoro a ese sujeto que sólo amaba su reflejo en la imaginaria escarcha matinal. Qué liviana la cruz que cargaba. Yo quiero esa cruz sobre mi espalda. La mía pesa veintidós siglos y varios miles de kilómetros, y se me incrusta en la piel tostada, en la carne nunca bautizada. Duele. Duele. Duele. Yo quiero esa cruz sobre mi espalda, esa ridícula cruz de bolsillo, esa cruz fabricada a la medida de contemporáneos espíritus, esa diminuta cruz de gélido hombre gélido.
Hace ya más de sesenta ocasos que tú renunciaste a mí. En honor a la simetría y a los formalismos de rigor, soy yo ahora quien abandona esta embarcación ya sumergida, ya rescatada de las profundidades oceánicas, ya instalada en un bello museo, ya dispuesta para la simple evocación.
A veces, sobre todo cuando estoy con el torso desnudo, en el intento de subirme los pantalones que siento un poco caídos, jalo fuertemente hacia arriba el incipiente “rollo” que rodea mi abdomen, creyéndolo mi cinturón de cuero. No en pocas oportunidades esta operación, que claramente es un equívoco, me ha producido dolencias en la zona abdominal. A raíz de esta compleja situación que me aqueja desde que adopté la pésima costumbre de cenar por las noches, me he visto sumergido en hondas cavilaciones que me han permitido avizorar sólo una solución viable: no rebelarme ni de broma contra la caída del pantalón.
Hace unos días atrás, leyendo a este señor Cortázar –que, como todos saben, nunca narró por escrito algo en lo que tuvieran una participación relevante las mitocondrias– llegué a una conclusión nada alentadora: jamás escribiré como él (es decir, rematadamente bien). Esto me provocó una honda desolación, sentimiento que prontamente mudaría por el de la más enconada envidia. Presa de esta nada recomendable bacteria que devora el amor propio y, en algunas épocas del año, el ajeno, me sugerí a mí mismo planear un cortazaricidio, es decir, el asesinato de un Cortázar. Específicamente, el asesinato de Cortázar, Julio. En dos minutos el plan estuvo absolutamente armado y atado con firmeza (los cabos sueltos me producen salpullidos subcutáneos): viajaría hasta París, Francia; una vez en esta ciudad, buscaría un centro de llamados atendido por un hispano no clarividente (no parlo francés ni deseaba que mis planes fueran abortados por un hispano soplón capaz de anticipar crímenes), en donde conseguiría una guía telefónica que me indicaría la dirección de la residencia del señor Cortázar, Julio, a quien admiro insoportablemente (consabida razón de mi plan cortazaricida); ya con el requerido dato en mis manos, partiría al hogar de este muy respetable escritor trasandino que no vive tras Los Andes, quien luego de abrirme la puerta, previo toque de timbre de parte mía, sería ultimado por mi persona de alguna forma que yo improvisaría en el momento. Tres simples pasos que me librarían del problema bacteriológico en que me tiene sumido la envidia enconada. Pero, haciendo la vida una vez más gala de su inalienable y oficiosa injusticia, me vine a enterar -cuando ya había comprado los últimos pasajes del último viaje transoceánico del último Concorde, que me llevarían a la ciudad de Edith Piaf (no tengo idea de quién es esta señora, pero es lo que se dice en estos casos)- de que Cortázar, Julio hacía años atrás que yacía muerto en algún cementerio parisino, bonaerense o antártico. Lo extraño de todo esto es que, hasta antes de ser asaltado por la envidia enconada, yo siempre supe que Cortázar, Julio había muerto el año 1984. Sin embargo, todo tiene una explicación: es de dominio público que los accesos de envidia enconada causan en el afectado el olvido de la condición de cuepedés de los objetos de su envidia enconada.
El narrador omnisciente me lo advirtió al inicio, demonios, me dijo que aunque se trate de una película, de una reconstrucción, de una arbitraria interpretación, de un artificio, en fin, de una ficticia ficción ficcionada por quién sabe quién, aun así duele. Como he terminado por no temerle al dolor, como es ese mismo dolor la bendita prueba de que no estoy soñando, no vacilé en ver la película con la firme expectativa de que me doliera hasta el interior interno de los huesos óseos. Pero nadie me avisó de que, además de dolerme, Reconstrucción de un Amor me enfermaría gravemente.
Son las 19:33 horas del día 2 de enero del año 2006, y aún no sé cómo diablos definir este sentimiento que me agobia y que no me ha abandonado desde que desperté ayer pasadas las 16:00 horas, luego de una extremadamente roncolizada celebración novoañera (ah, se me había olvidado contarles a mis, ejem, lectores más antiguos que, tras poco más de dos meses de no beber una sola gota de alcohol, hace unos días atrás puse fin a mi examen de voluntad en una fuente de soda de mala muerte, acompañado de un amigo marxista y atendido por una tan guapa como nociva chica vestida de Mamá Noel). Sea lo que sea, debo encontrar urgentemente un concepto que "embotelle" esta extraña sensación que se expande y me desgarra por dentro.
Soy un alienado. Así lo consigna mi carnet de identidad. Bajo mi nombre, en cursiva y negrita, se puede leer "alienado". De seguro el tipo del Registro Civil había leído a Hegel y vio en mí "el alma enajenada" de que hablara el filósofo alemán (esto lo acabo de sacar del diccionario de Ferrater Mora, así que no crean que conozco mayormente la obra del "dialéctico" Hegel).
En virtud de que mañana se celebra la primera y última versión del inexistente Día Internacional del Hombre que Llora, este blog no quiere quedar al margen de tan patético evento y por lo tanto se hace partícipe presentando a continuación el sentido testimonio de un hombre joven que llora:
Hace días atrás llegó a mis oídos el siguiente rumor: mis compañeras de curso en la universidad (no todas, obviamente, pero al parecer un buen porcentaje de ellas) me encuentran sarcástico e irónico (de más está decir que estas mujeres ven el sarcasmo y la ironía, no como simpáticas cualidades peperrománicas, sino como defectos abominables; en otras palabras, por pesado, no me "pasan").
Hoy me siento menos miserable que ayer. Corrijo: hoy soy feliz, creo (cuando la felicidad se vuelve certeza deja de ser felicidad, creo). Pero es ese mismo asomo de felicidad lo que me amarga, me atormenta, me tortura. Y, ¿por qué me amarga, me atormenta y me tortura, la felicidad? No sé, quizás se trate de la acción de mi intelecto realista-pesimista que gusta de hacerle la vida imposible a mi espíritu idealista y romántico (lo apolíneo versus lo dionisíaco, como diría mi buen amigo Federico). De todas formas, esta suerte de dialéctica tan inmanente a mí, no es el tema a tratar aquí. Tampoco lo es, "mi felicidad".
My blog is worth $0.00.
How much is your blog worth?
Mi autoestima, siempre tan robusta y elevada, tan elevada que se "apuna" en sus alturas, tiene muy buen humor. Gusta de los chistes, sobre todo de los malos. Mi autoestima, que se alimenta de las espinacas de Popeye y de anabolizantes no autorizados, se ha reído toda la tarde del último mal chiste que le han contado: "your blog, peperomano.blogspot.com, is worth $0.00". Mi autoestima, que es autárquica y autónoma, ríe a carcajadas cada vez que lee aquel mal chiste. Yo, en cambio, me pregunto si el chiste no es tal, sino la más cruda de las revelaciones. Así, mientras mi autoestima "jajajea" majestuosamente, yo me pregunto: ¿mi blog es una bosta?
"Pretencioso, al menos las bostas sirven de abono".
Tito Manfred.

- Nombre completo.
- Tito Manfred van Battenburg Osorio. Me hago llamar sólo por mis dos nombres porque es más simple y me ahorro la soberana "paja" que me da explicar el origen de mi primer apellido y su pronunciación.
- Bueno, esa explicación nadie se la pidió. Además, los apellidos no son ningún mérito, así que no nos interesa informarnos sobre orígenes ni pronunciaciones. Prosiguiendo, ¿cuál es su estado civil actual?
- Puta, el huevón pesado. Ya, eeeh... soltero sin compromisos. Sin compromisos reales, porque tengo varios ficticios. Eso sí, estoy pensando en terminar algunas de estas relaciones ya que me están quitando demasiado tiempo.
- (Murmurando) What a loser. ¿Estudios?
- No-estudié dos años de derecho. Después me tomé un año sabático (el peor año de mi vida, confieso). Luego, este 2005 ingresé (en el primer lugar de la lista, ejem, aunque no hay mucho mérito tratándose de una universidad que no es ni la Católica ni la Chile) a estudiar Lenguaje y Comunicación, un inusual plan común recién creado este año por mi universidad (sí, me siento como un conejillo de Indias). Después de cuatro años, se opta entre seguir pedagogía en castellano o periodismo (?). Estudio poco, pero me basta para ser el mejor de la clase. No es una carrera muy difícil ni, por ende, muy estimulante, al menos hasta ahora, pero por lo menos me permite dedicarle tiempo al ocio físico y metafísico.
- (En un susurro) Ni Rodrigo Jordán podría escalar tu ego, compadre. ¿Cuál es su fecha de nacimiento?
- 10 de julio de 1983. 10 de julio, no lo olvides, que más temprano que tarde será feriado nacional.
- Le creo, si hasta Don Francisco tiene una calle con su nombre, ¿no? A propósito, ¿qué animal le disgustaría menos ser?
- Un zoon politikon.
- Ah, un mamífero de sangre fría. Entendido. Ahora, una pregunta "nuevecita de paquete": ¿a qué personaje de la Historia, vivo o muerto, le gustaría o le habría gustado conocer?
- A Bernardo O’Higgins o a Manuel Rodríguez. Quizás también a Carrera, para preguntarle qué se siente ser el eterno "segundón".
- Si James Bond le prestara su licencia para matar, ¿a qué miembro de la farándula nacional o internacional asesinaría?
- A todos. No se puede dejar a nadie vivo, se reproducen fácilmente.
- (En voz baja) Resentido social. ¿Se siente bello físicamente?
- No sé si bello sea la palabra, las mujeres son bellas. Yo me encuentro relativamente atractivo, y se podría decir que me gusto. Me miro al espejo y me gusta lo que veo. Y me toco, me toco mucho.
- Perturbadora imagen. ¿Cuándo fue la última vez que pensó en sexo?
- Recién. Estaba pensando en que si yo fuera mujer, querría hacer el amor con alguien como yo.
- Si usted fuera una mujer que no esperara mucho de la vida, claro. ¿Cuál es su talla de zapatos?
- Ah, soi chistosito, huevón. 40, calzo 40.
- ¿Estatura?
- ¿A qué viene esa pregunta?
- ¿Por qué se pone a la defensiva? ¿Se siente acomplejado por su estatura?
- No, para nada.
- Entonces, dígame cuánto mide.
- 1,70, ¿okay? 1,70. Sí, soy bajo, lo reconozco. Pero no olviden que Napoleón fue un enano exitoso.
- Por supuesto, señor Manfred, usted tiene toda la razón, UN enano exitoso en toda la Historia de la Humanidad. Qué dato más alentador para usted. Mejor viajemos: ¿cuál es la ciudad de sus sueños?
- (Confundido) La ciudad donde viva quien me robe el aliento. Sea Praga o Bagdad.
- ¿Y la ciudad de sus pesadillas?
- Ésta, "la ciudad de la eterna somnolencia".
- En eso coincidimos. Ahora, dígame cuál es la mujer de sus sueños.
- Thora Birch, la actriz gringa. O mejor dicho, Enid, su personaje en Mundo de Fantasmas. Sencillamente, la más deliciosa y odiosa criatura que haya visto. Me enamoré de su misantropía y sus kilos de más. Puede sonar narcisista, egocéntrico u onanista, pero las mujeres de mis sueños siempre se han parecido a mí... psicológicamente, claro.
- (Susurrando) Qué rebuscado. La mujer de sus pesadillas.
- No sé, quizás una gélida y banal mujer de nariz respingada y derechista por simple herencia. A propósito, se me vino a la mente Lucía Hiriart de Pinochet en colaless. Su culo me sugiere que Dios no existe. Sí, chocante la imagen, pero fue mi grano de arena a la causa bulímica (vomiten, chicas, y después me lo agradecen).
- Sin comentarios. ¿Se adscribe a alguna ideología política?
- (Mirando con hostilidad a Romano) Difícil decirlo. Esencialmente, soy de izquierda, pero existen un montón de temas en que aún no me pongo de acuerdo conmigo mismo (construcción de utopías o sumisión a la realidad, dictadura del proletariado o dictadura de los virtuosos, socialismo o neoliberalismo). Me siento tan alejado de la ortodoxia comunista como de la dócil voluntad de los mencheviques modernos. Soy individuo y pueblo a la vez, y en esa contradicción vital se consume mi tiempo de acción. Como tengo afanes de trascendencia política (la acción política es la mejor forma de burlar la futilidad de la vida), supongo que tendré que silenciar el discurso de uno de mis yo.
- Telehcab rop netov (mensaje subliminal del conductor). Cambiando de tema, aunque realmente no tanto, hablemos ahora de religión.
- No tengo religión ni me gusta vestir lana. Creo o creía en Dios, pero cuando tomé conciencia de que mis manos levantaban edificios, Lo maté.
- (Susurrando nuevamente) El único que ha muerto ha sido Nietzsche, imbécil. Banda de rock favorita.
- ¿Dijiste algo?
- Sí, "banda de rock favorita".
- Mmm... ya. Te voy a nombrar tres: Interpol, Radiohead y Joy Division. Mención honrosa para Milli Vanilli.
- Mmm... yo prefiero a los New Kids on the Block. Película favorita.
- Son muchas, imposible nombrarte sólo una. Carretera Perdida, Léolo, Donnie Darko, La Naranja Mecánica, Mundo de Fantasmas, Nadar Solo, Réquiem para un Sueño, Memento, Magnolia, Mulholland Drive, Solo contra Todos, Amélie, Los Amantes del Círculo Polar, Irreversible... ¡Uf!, y podría seguir.
- No siga. Libro favorito.
- Así Habló Zarathustra, de Nietzsche, y El Extranjero, de Camus. Ah, y Rimas y Leyendas, de Bécquer. Mención honrosa para el Silabario Hispanoamericano y sus maravillosas ilustraciones, concha de tu madre.
- (Haciendo caso omiso al insulto proferido por Manfred) Pintura favorita.
- No tengo. Quizás algún cuadro de Matta o Chagall, pero no se me ocurre ninguno en particular. Mi ignorante yo esnob dice que le gustan los Picasso del período verde musgo.
- A propósito, ¿Picasso era negro? (se oye el estruendo de risas vulgares y envasadas). Continuemos. Su comida favorita.
- (Perdiendo la paciencia) La pizza, los tacos y la parrillada. Mención honrosa para la torta de jamón del Chavo del 8. Imagino que debe ser una delicia, si el costo es la dignidad y el amor propio de un niño mendigo.
- Para su información, la torta de jamón era el anzuelo que utilizaba el pederasta de Don Ramón (risotada general). ¿Qué pregunta viene ahora? Ah, bebida alcohólica favorita.
- (Mirando directamente a la cámara, ignorando a Romano) La cerveza. No por su sabor sino que por su simpleza. Así como busco la complejidad en las personas, busco la sencillez en los objetos. O sea, no me gustan los tragos preparados.
- (Apenas audible) Porque no tenís plata. Estación favorita del año.
- Invierno. Me gustan las tardes frías y nubladas.
- (Sarcástico) Ay, qué melancólico. La pasión de su vida.
- El cine, y si me seguís hueveando, te voy a sacar la chucha.
- Easy, easy, no se altere, señor Manfred. Continuemos. La no-pasión de su vida.
- ¿Sí, huevón? Una más y ya vai a ver. La ciencia, la ciencia es mi no-pasión. Las ciencias exactas, para ser más exacto. Si existiese la raíz cuadrada del alma humana me habría hecho científico, pero no, no existe. Al menos hasta donde yo sé.
- (En un susurro) Obvio que no, ahuevonado. Placer culpable.
- Escuchar baladas románticas italianas, bailar frente al espejo, leer el horóscopo, emborracharme, enterarme de las miserias de la farándula, fijarme en minas ricas pero tontas, y dejémoslo hasta ahí no más.
- Manías y obsesiones.
- La simetría, el orden y la ortografía. Ah, y jugar con los subtítulos de las películas (descompongo las palabras, cuento las letras, observo si hay más palabras agudas o graves, etc.). También trato de no pisar las rayas de las veredas. En resumen: estoy enfermo.
- A confesión de parte, relevo de...
En un súbito enajenamiento, Manfred se abalanza sobre Romano, cayendo ambos sobre la mesa de vidrio. Ésta no resiste el impacto y se hace pedazos. Conductor e invitado caen al suelo, Manfred toma un fragmento de vidrio y le hace un corte a Romano en el brazo izquierdo. Los dos hombres se ponen de pie. Romano se ve mal. Luego, respetuoso del imperativo simétrico, el invitado lacera, mediante una rápida estocada, el brazo derecho del anfitrión del programa. Hay un intercambio de golpes de puño. Manfred se impone, Romano cae al suelo. Se corta la transmisión. Letras blancas en fondo negro informan que el canal no se hace responsable de las opiniones vertidas en el programa ni de que usted haya perdido su tiempo leyendo una entrevista de televisión con nulo contenido. Amén.
Buenas noches, señores televidentes, les damos la más calurosa de las bienvenidas a nuestro show. Mi nombre es Pepe Romano y, desde este instante, soy su humilde servidor. Hoy damos inicio a la primera temporada de Auscultación sin guantes, el primer programa televisivo de entrevistas que sólo se lee. No es televisión ni HBO, es otra huevada.
La inexistente revista Humano, demasiado humano publicó hace poco un ranking de los clisés más detestados por mí. En el primer lugar del listado apareció la detestable frasecilla “todo tiempo pasado fue mejor”. Si bien puedo estar equivocado, creo que ese verdadero monumento al lugar común jamás se lo he oído a alguien a quien valga la pena escuchar. Es más, quienes gustan de repetir reflexiva o irreflexivamente (no sé en cuál caso es peor) tamaña idiotez, responden a tipologías bastante particulares: menguados de espíritu y simples imbéciles, respectivamente.
No sé qué diablos hago soportando la primavera solitariamente solo en la soledad de una noche de lunes en que sólo fantaseo con la idea de conocer a Soledad, una chica que no existe pero que besa bien, es adicta al solitario y está tan solitariamente sola como yo. No me lo explico. En vez de estar escribiendo huevadas frente a un computador, debería estar haciendo poesía bajo la dulce mirada atenta de mi amada Soledad, Daniela o Rocío. En vez de vivir "engrupiéndome" con la idea de que lo mío es melancolía metafísica (sea lo que sea aquello), cuando en verdad es simplemente melancolía amorosa, debería estar en sofá ajeno abrazado a una linda chica de ojos tan bellos que me sugieran la eternidad. Pero no, estoy frente al computador escribiendo huevadas y escuchando por enésima vez en la semana el disco de Radiohead (música ideal para "melancólicos metafísicos").
Cada cierto tiempo, arremeten contra mí nauseabundos vahídos nostálgicos que me recuerdan mis tiempos de actor de teatro escolar y aficionado, y fantaseo con la idea de haber llegado alguna vez a ser entrevistado en Desde el Actor's Studio por esa vaca siútica de James Lipton. Me imagino en el escenario ante una multitud de poco diestros aprendices de actuación, todos deseosos de chuparme hasta el último sorbo de talento. Me imagino rememorando junto a Lipton mi debut en las tablas interpretando a un adolescente seudorrevolucionario con ideales trasnochados. Me imagino respondiendo el apestoso cuestionario de Bernard Pivot (¿quién mierda es Bernard Pivot?, ¿soy un ignorante por no saber quién es Bernard Pivot?, ¿por qué Lipton se empeña en dar fama a este sujeto?, ¿son Lipton y Pivot amantes?). En fin, me imagino contestando a la pregunta sobre cuál es mi palabra favorita. Mi respuesta: voluntad.
Siempre me he creído un personaje (sí, "personaje", porque las personas son apariciones centenarias) original, indefinible, inclasificable. Siempre fue esa percepción de mí mismo razón suficiente para levantarme por las mañanas y confundirme entre las bestias de la fauna humana con cierta dosis de optimismo. En efecto, ese mismo distanciamiento de la sociedad que padecía y padezco (en todo caso, ¿es padecimiento o virtud?), y que tenía por consecuencias la más honda soledad y la perpetua sensación de vértigo ante el gentío, era lo que le daba consuelo y gozo al alicaído espíritu que llevaba a rastras por la vida.
Y llegó la primavera, mierda, con todo lo que viene incluido en el pack estacional: las flores, el polen, las alergias, la proximidad de octubre, el ocaso de septiembre, la baja del IPC, la cursilería a mil, los huevones enamorados (que no saben que la polola los está cagando con el amigo), las huevonas enamoradas (que desconocen que el pololito es gay) y, lo peor, los pobres huevones solitarios (¡presente!) que no tienen con quién jugar a la agridulce fantasía de que todo marcha bien. Suene o no patético, quisiera ser un edulcorado incauto y no el supraconsciente observador de las tiernas mentiras que se tejen entre dos terrícolas que se aman (sea lo que sea la conjugación del verbo amar). Pero, bueno, mientras soporto estoico los embates de la emputecedora primavera, me basta con imaginarme que Javiera Mena me canta al oído "Sol de invierno" (sí, no es muy ad hoc el tema).
La discriminación adquiere las más variadas formas; para advertirlas sólo basta con prestar un poco de atención a la vida social, sobre todo, en sus articulaciones más finas o ínfimas. Si realizan este ejercicio, no tardarán demasiado en identificar como uno de los tipos de discriminación más comunes pero inadvertidos a la vez, la negación del saludo a los choferes de microbuses. Claro, son en su mayoría hostiles, incivilizados, vulgares y discapacitados intelectualmente hablando; pero, pregunto: ¿eso los despoja de su condición de seres humanos? No, estoy casi seguro que no (en el peor de los casos, y que me disculpe el gremio, los hace seres humanos inferiores). Entonces, si estamos de acuerdo, ¿por qué al subir al microbús no saludamos con un "buenos días" al troglodita que pese a sus limitaciones, tuvo la capacidad para aprobar el examen de conducir? De seguro, pensarán ustedes que con pagarles unas míseras monedas por concepto de tarifa, el señor micrero se sentirá pleno. Pues no, joven incauto, el señor micrero tiene sentimientos, así como los perros, los chimpancés y los tapires también tienen. Los choferes de microbuses son tan seres humanos como los choferes de taxi, a quienes sí ofrendamos con nuestro tierno saludo. Así que, la próxima vez que suban a un microbús, digan simplemente: "buenos días, señor micrero".
Como el hombre no sólo vive del amor y de las demás cosas bellas de la vida, sino que también se alimenta del odio que vomitan las entrañas, aquí les presento un breve listado de aquello que detesto y me violenta el espíritu:
Mientras deletreaba mentalmente la palabra "clisé", se me vino a la cabeza una idea original, jamás antes vista -terminando aquí, me voy enseguida a registrarla al Derecho de Autor-. La idea: hacer una lista o catálogo de aquello que amo en este mundo (puta, la huevada pa' cursi). Creativo yo, ¿no? Bueno, whatever, aquí les va:
Nací en invierno, quizás de ahí venga mi predilección por esa estación del año. No sólo la prefiero, la amo y la espero. Tal cual. Aclaro que no la aguardo conscientemente, sino que es mi espíritu, que viene en un tono gris acorde a la temporada otoño-invierno 2005, el que no ve la hora de que los cielos nublen la ciudad... y algo más.
Mi buen amigo Friedrich dijo hace más de un siglo atrás que todas las acciones humanas estaban influidas, empujadas y determinadas por la voluntad de poder, por el deseo de dominación, primero de sí mismo y luego de los demás. En lo personal, estoy de acuerdo con mi compadre.
Podrás decir muchas cosas de mí, bella caminante; que soy un vil jote, que te asusto, que tengo tendencias psicopáticas o que, simplemente, no te apetece un poco de mí. Sin embargo, lo que jamás podrás decir, es que no fui puntual durante semanas enteras (o casi enteras, de lunes a viernes) esperándote cruzar ante mis ojos, en dirección a tu colegio. Ni tendrás el derecho de decir que no tuve la intención, el deseo, la voluntad y la resolución de entrar a tu mundo. No, aún resuena en las calles mi saludo sin respuesta, muda espontánea.
Feliz Domingo de Resurrección, hermanos; que sean bienaventurados los no pecadores. Éste es un día especial, tan especial, que he decidido por hoy teclear con infinita dulzura (descuiden, es sólo una broma, una inocente herejía, la infinitud se la dejo a Nuestro Señor Infinito). Al fin he logrado ver la luz con que El Anteriormente Mencionado ha iluminado siempre mi camino. Un camino de adoración y amor eterno a quien nos dio el ser. Un camino que nos conducirá a un oasis llamado Edén, en que la felicidad y la armonía entre los seres humanos será posible, un lugar en donde habrá espacio para el amor interracial y para la comunicación amplia entre los seres que alguna vez habitaron la Tierra (ya me imagino teniendo largas conversaciones con esbeltas jirafas y atractivas cebras). No es un sueño ni una alucinación, es nuestro último puerto.
Es extraño o patético, pero siendo éste apenas el segundo comentario que escribo en este blog (y en cualquier blog), ya siento el temor de caer en la reiteración. Esto se debe sobre todo a que siempre he tenido la tendencia de crear una narrativa (en el sentido más amplio de la palabra) a partir de un mundo interior atormentado y no sé si estrecho o ingente, en desmedro de ese otro mundo, al que, debo reconocerlo, desprecio frecuentemente. Este craso error conduce, sin remedio, a caer en redundancias (muy rico podrán ser los mundos interiores, pero siempre están construidos en base a no más de dos o tres preguntas existenciales, prácticamente incontestables). En todo caso, escribir sobre la falta de más temas, también es tema, ¿o, no?
Pocas cosas me alteran más que oír "vomitar" a un roñoso conservador, y peor si es del tipo pájaro-estúpido-parlanchín-repetidor. No lo soporto, así de simple. ¿Soy un intolerante? Sí, lo soy, ¿y, qué? Toleren esta verdad: la tolerancia está sobrevalorada. Claro, yo, como todos, en mayor o menor medida, la practico (básicamente, por una cuestión de cansancio).